No te cuento lo que hago. Te muestro lo que te cuento.
Y por eso las ponencias que hago nunca son iguales.
Trabajo con ponencias para eventos, charlas para equipos y sesiones adaptadas a lo que quieras provocar en la gente que va a escuchar.
Puede ser una ponencia para un evento de emprendimiento o de marketing, una charla para tu equipo o una sesión más corta o más larga, según el tiempo y el contexto.
Lo importante es qué quieres que pase dentro de la sala.
El formato ya lo iremos viendo.
Para ponencias diferentes que realmente remuevan a los asistentes de tus eventos estás a un formulario de convertir tu evento en un momento aluciflipante.
Si estás cansado de contratar a los mismos ponentes de siempre, quizás sea el momento de escuchar algo distinto.
Y claro, si no hay foto, hoy en día no existe.
Eso me pasó una vez.
Me invitaron a dar una ponencia en una asociación de mujeres; tenía 40 minutos y tenía que dar una ponencia de cómo crear contenido que realmente te diferencie.
Obviamente eso es lo mío, así que tampoco necesitaba prepararme demasiado. Puedo hablar horas de ello.
En vez de preparar un PowerPoint monísimo, hice una cosa distinta.
Yo sabía que me tocaba después de la pausa, así que lo que hice fue hablar con la gente que me iba a escuchar en el típico networking que haces.
“¿Qué problema te estás encontrando con tu contenido, con tus textos?”
Y la mayoría de gente me dijo: “es que me han hecho la página web con el kit digital y no me representa”.
Así que me dieron una idea.
Y cuando terminé, me volví a sentar y le pregunté a la persona que organizaba el evento si me había hecho alguna foto.
Me miró con cara de espanto y me dijo: “Ostras, no, me he quedado tan flipada con la energía en el escenario que he sido incapaz de sacar el móvil.”
Luego le pregunté a algunas personas que conocía y tampoco me habían hecho una foto.
47 minutos y 54 segundos y nadie sacó el móvil en ningún momento porque su atención estaba puesta en el escenario y en la pantalla no había ninguna presentación. Solo yo y la historia que estaba contando.
Así que me hicieron volver a subir al escenario y fingir que hablaba para poder hacerme una foto.
Ya sabes, si no hay foto, hoy en día no existe.
Me sacaron la foto que ves, todo sea por decir que estuve ahí. (La foto es mala, pero supongo que pillas el concepto).
Y al final eso es lo que busco cuando doy una ponencia: que durante unos minutos no haya nada más importante que lo que está pasando en ese escenario.
¿Has asistido alguna vez a un evento y te ha parecido que todas las ponencias eran iguales?
¿Hablaban más de lo mismo, la misma teoría, incluso algunos las mismas historias?
¿O te ha pasado alguna vez que vas a un evento donde ya has visto algunos de los ponentes y te das cuenta de que su ponencia es la misma que en el último evento al que asististe?
Normal.
Muchas veces, la mayoría de “expertos” dominan un tema, cogen ese conocimiento y construyen una ponencia que repiten una y otra vez sin modificar casi ni una línea.
Yo no.
Porque respeto a la gente.
La teoría la puedes leer en libros y en realidad una ponencia no sirve para hacerte experto en algo.
Porque quiero que vuelvas.
Si yo hago la misma ponencia una y otra vez, ¿qué razón tendrás tú para volver a asistir a uno de los eventos en los que participo?
Además está el tema de la coherencia…
Si hago una ponencia sobre contar historias para vender y lo hago sin historia, ¿qué sentido tiene?
Obviamente la teoría se la puede aprender cualquiera, pero eso no demuestra que sepa contar historias de marca
Si hablo de comunicación sin hacer sentir nada, ¿qué autoridad me da eso?
Seguramente pensarás que solo vendo humo y que el marketing no sirve para nada
Si repito como un lorito lo que ya has escuchado mil veces en otros eventos, ¿qué aporto de nuevo?
Quizás mañana no recuerdes ni la charla ni el evento.
Por eso, hay una manera diferente de hacer ponencias y de organizar eventos que realmente sean diferentes sin decir que son diferentes. Y eso, al final, es lo que compras cuando contratas una charla: no solo a una persona hablando, sino el efecto que deja en la gente cuando termina.
Cada ponencia que hago es única.
Primero porque las suelo hacer sin pantallas.
Y segundo, porque antes de dar una ponencia, siempre le pregunto a la persona del evento: ¿qué es exactamente lo que quieres que los asistentes se lleven durante los minutos que voy a estar en escenario?
Puede ser que vean que hay una manera diferente de comunicarse para vender en frío.
O que entiendan que crear contenido no tiene nada que ver con lo que los gurús del marketing suelen contar.
O que salgan con ganas de contar al mundo su historia.
Porque hay muchísimos temas de comunicación y ventas que bien contados se convierten en ponencias memorables.
Tú solo necesitas tener ganas de hacer un evento diferente y no más de lo mismo.
Hay poca gente que sea capaz de cambiar una ponencia antes de salir al escenario si ve que alguna de las cosas que va a decir ya las han dicho los ponentes anteriores.
Yo lo hago continuamente.
¿Significa que no me preparo las ponencias?
No, ni de coña.
Días antes ensayo un discurso mentalmente que voy modificando según las ideas que tengo.
Yo sé de lo que quieres que hable, porque me lo has dicho antes y después lo adapto según veo cómo se desarrolla el evento y cómo responde la gente.
Para que te agobies: nunca me he quedado en blanco subiendo a un escenario. Porque no improviso. Tengo el conocimiento y en el último momento decido cuál va a ser la historia que sostenga la charla.
Por eso he grabado en casa una de mis últimas ponencias, la más corta que he dado. No es lo mismo que cuando la di en directo, porque en el escenario me vengo arriba, pero se acerca bastante.
Dale al play.
Si después de verlo te encaja, hablamos del formato, la duración y del objetivo concreto de tu evento o de tu equipo.
Sólo he hecho una ponencia con pantallas, bueno, dos.
La primera era porque era un evento oficial de WordPress y la organización obligaba a que todos los ponentes hablaran con presentación en pantalla.
Y decidí hacerla porque solo tenía entre 8 y 13 minutos para hablar. Y claro, a mí si me das un micro, lo difícil es que me calle, así que hice un PowerPoint para que no se me fuera de las manos (es la misma que tienes en el vídeo de arriba).
Y en ese evento que se hablaba de marketing, en todas las ponencias se hablaron de “cositas” como que para diferenciarte tienes que ser auténtico, tienes que conocer a tu cliente, tienes que, tienes que, tienes que…
Y yo en cambio usé algo distinto.
Esa ponencia era de storytelling. Las historias si se explican desde la teoría no tienen sentido, el storytelling tiene que contarse.
Y desde esa historia conté el método de Las 4 voces.
Te aseguro que los ponentes aún recuerdan esos 14 minutitos que hablé.
Y eso también importa cuando organizas algo: que la charla no solo quede bien en el programa, sino que se quede dentro de la gente.
Antes de organizar un evento y ponerte a buscar gente que dé charlas a lo loco, piensa cuál es tu objetivo en ese evento.
Yo lo tenía claro antes de subirme por primera vez a un escenario.
No quería ser esa ponente a la que escuchas en distintos eventos y de repente te das cuenta de que cuenta la misma historia, la misma teoría que no sirve de nada, porque obviamente la audiencia no va a poder aplicar nada si la hundo en explicaciones.
Cuando doy una ponencia no espero que la gente recuerde la teoría porque para eso tengo mis entrenamientos, mis formaciones y mis programas premium.
Para mí el objetivo es que se lleven una sola cosa, que sientan algo, que enciendan una chispa para luego seguir investigando si les apetece.
Y lo he conseguido, porque casi siempre, tiempo después me dicen: “Ostras, me acuerdo aún de tu ponencia en ese evento”.
Siempre tengo muy claro el tema del que voy a hablar.
Me han pedido ponencias de todo tipo, pero antes de abrir la boca, observo.
Te observo a ti y lo que realmente quieres conseguir con ese evento.
Observo a los ponentes y los investigo.
Y, sobre todo, observo a quién me va a escuchar para detectar qué es lo que les podría interesar.
Y a partir de ahí construyo, con el tiempo disponible que tú me has dado, la charla desde un ángulo u otro.
Es un poco como las charlas TED; las charlas que yo doy son más de inspirar, incomodar y encender una chispa dentro de quien las escucha.
Aprenden, sí, por supuesto, pero también las disfrutan.
Eso hace que, cuando termina la charla, no te quedes solo con que “ha hablado bien”. Te quedas con la sensación de que en esa sala ha pasado algo.
Quizás te preguntes quién soy yo para dar ponencias. Pues seguramente nadie.
Soy la chica con pelazo que casi todo el mundo recuerda porque siempre va en tutú y, si hace frío, chupa de cuero.
Y eso no me da autoridad.
Lo que sí podría interesarte es esto: he dado ponencias en la Cámara de Comercio de Alicante, en asociaciones de mujeres como Club de las Empresarias, Tacones y Bambas o Som Dones.
Además de talleres y charlas en la Universidad Internacional de Catalunya en la asignatura Habilidades Directivas de 4.º de ADE y la Escola Universitària del Mediterrani a alumnos de turismo.
Me gusta dar charlas en instituciones sin ánimo de lucro e institutos, porque creo que podemos cambiar el mundo si le damos una perspectiva distinta a las nuevas generaciones.
También he sido ponente en el WordCamp Logroño 2025 y esa está grabada. La puedes ver aquí.
Sé bastante de ventas, marketing, copywriting, creación de contenido, prospección y LinkedIn.
Vamos, que si me das un micro, temas no nos van a faltar.
En una de mis ponencias, una asistente me preguntó si había estudiado teatro.
Dije que no, porque nunca lo he hecho.
Me contestó: es que te mueves en el escenario como si fuera tuyo, como si fuera tu casa, la energía que desprendes no deja que nadie se duerma.
Y la verdad es que algo de eso hay.
Porque durante los minutos que estoy en el escenario consigo que la gente se quede con una idea. Y normalmente, días después, la ponencia que recuerdan es esa, la que les hizo sentir.
Y otras cosas más.
Tú pide y yo te digo cómo lo convertimos en una charla que tenga sentido para tu evento o para tu equipo.
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Texto del testimonio 1.
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Empresa / Contexto
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Texto del testimonio 2.
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Texto del testimonio 3.
Nombre Persona
Empresa / Contexto
Entonces no trabajo contigo. Prefiero decirte que no antes que hacer una ponencia que no tenga sentido dentro de lo que estás construyendo.
Por eso antes de aceptar nada, hablamos. Me cuentas qué quieres conseguir y veo si puedo ayudarte a que eso pase.
Que no vas a escuchar una ponencia que ya se ha dado en otros diez eventos. Ni un discurso aprendido que funciona igual para todo el mundo.
Lo que pase en ese escenario va a estar construido para ese momento, con esa gente y con ese contexto. O sea, será único para ti y nadie, nunca jamás, va a tener la misma ponencia en su evento. Eso es exclusivo y lo otro tonterías, ¿verdad?
La mayor habilidad de un comunicador es saber adaptarse a quien tiene delante sin perder autenticidad. Si doy una ponencia en un evento técnico, contaré historias distintas; si doy una ponencia en un evento de psicología, mis historias son más emocionales.
Eso se llama modular el mensaje. Y yo, que vengo de 12 años comercializando algo tan sexy como software de gestión para asesorías, créeme, sé de lo que hablo. Que tenga energía no significa que no sepa llegar al público serio.
Rellenas el formulario.
Hablamos, me cuentas qué quieres conseguir con ese evento o esa charla y a partir de ahí vemos si tiene sentido hacerlo juntos y cómo plantearlo para que funcione de verdad.
Si encajamos, te paso una propuesta según el tipo de charla, el contexto, la duración y el objetivo.
Vamos a ver, he dado ponencias gratis, por el simple hecho de que me apasiona darlas, y he dado charlas en empresas por las que me han pagado un dinero considerable.
Piensa que no es lo mismo una charla en empresa, con un objetivo muy definido y un equipo homogéneo, que una ponencia en un evento donde puede haber gente de todo.
Así que la respuesta es que te puede costar entre 0 y 5000 euros. Depende del contexto, del formato y de lo que quieras conseguir.
Mejor lo hablamos y lo vemos.
Rellenas el formulario, te pregunto cuál es el objetivo de esa ponencia y qué quieres tú.
Porque no es lo mismo ir a un evento para empresarios, que dar una charla para tus trabajadores.
Y tenemos un sinfín de posibilidades.
Juntos construiremos lo que quieres que los oyentes sientan mientras la escuchan.
Si has llegado hasta aquí, probablemente no estás buscando una ponencia más.
Estás buscando que en esa sala pase algo.